Agua – Diccionario Bíblico

Agua – Diccionario Bíblico

En una región del mundo donde el agua escasea, es natural que dicho elemento ocupe lugar prominente en la vida del pueblo de la Biblia. Nada es tan serio para ellos como la ausencia de agua (1 R 17:1),( Jer 14:3),( Jl 1:20),( Hag 1:11) y, a la inversa, la lluvia es señal del favor y la bondad de Dios. Amenaza igualmente seria para la vida es el agua que ha sido contaminada o envenenada y por lo tanto se vuelve no potable. Esta fue una de las plagas de Egipto (Ex 7:17). Los israelitas descubrieron que el agua de Mara era amarga (Ex 15.23), y en los días de Eliseo (2 R 2:19–22) el pozo de Jericó tenía agua mala.

Era práctica común en época de guerra que el ejército invasor cortara el suministro de agua de las ciudades sitiadas, como hizo Josafat con los pozos de Moab (2 R 3:19, 25), y Holofernes en Betulia . Ezequías conjuró este peligro mediante la construcción del túnel que existe hasta hoy en Jesuralén, y que va desde la fuente de la virgen (Gihón), fuera de los muros de la ciudad en esa época, hasta el estanque de *Siloé (2 Cr 32:30). En circunstancias en que el agua debía ser racionada (Lm 5:4),( Ez 4:11-16), se justificaba el uso de la frase “agua de angustia” o “de aflicción” (Is 30:20), pero el contexto generalmente sugiere castigo (1 R 22:27),( 2 Cr 18:26).

Frecuentemente el agua es símbolo de la bendición de Dios y de refrigerio espiritual, como en (Sal 23:2),( Is 32:2),(Is 35:6–7),(Is 41;18) etc. y anhelarlo indica necesidad espiritual (Sal 42:1),( Sal 63:1),( Am 8:11). En la visión que tuvo Ezequiel de la casa de Dios las aguas que salían de debajo del umbral representaba un ilimitado fluir de las bendiciones de Yahvéh sobre su pueblo (compárese (Zac 14:8). Jeremías describe a Yahvéh como la “fuente de agua viva” , frase de la que se hace eco (Jn 7:38) al referirse al Espíritu Santo. En el Nuevo Testamento el agua está relacionada con la vida eterna, como la bendición suprema dada por Dios (Jn 4:14),( Ap 7:17),(Ap 21:6),( Ap 22:1),(Ap 17), mientras que en (Ef 5:26),( He 10:22, la idea central es la del lavamiento bautismal para el perdón de los pecados.

La idea de limpieza sigue a la de refrigerio. En el régimen ceremonial el lavamiento ocupaba un lugar prominente. Los sacerdotes debían ser lavados antes de ser consagrados (Ex 29:4); a los levitas también se los rociaba con agua (Nm 8:7). Abluciones especiales se le exigían al sumo sacerdote en el día de la expiación (Lv 16:4),(Lv 24:2),(Lv 26:2), al sacerdote en el ritual del “agua de purificación” (Nm 19:1–10), y a todos los hombres para eliminar la contaminación ceremonial (Lv 11:40),( 15:5),(Lv 17:15),(Lv 22:6),( Dt 23:11). La fuente de bronce delante del *tabernáculo constituía un recordatorio constante de la necesidad de purificación para acercarse a Dios (Ex 30:18–21). La secta de Qumrán y diversas sectas judías bautistas que florecieron antes y después de los comienzos de la era cristiana, practicaban una forma evolucionada de ablución ritual. Estos antecedentes proporcionan el trasfondo para el bautismo de arrepentimiento de Juan, y el *bautismo cristiano de purificación, iniciación, e incorporación en Cristo. Un tercer aspecto es el del peligro y la muerte. El relato del diluvio, el ahogamiento de los egipcios en el mar Rojo, y el temor general que expresa el salmista del mar y las aguas profundas indican que en manos de Yahvéh el agua podía constituir un instrumento de juicio, si bien al mismo tiempo estaba el pensamiento de la disponibilidad de salvación en medio del peligro para el pueblo que se mantuviese fiel a Dios (compárese (Is 43:2),(Is 59:19).

Resulta difícil saber hasta qué punto dichas ideas fueron moldeadas por los mitos cananeos de la lucha de Baal con las tiránicas aguas del mar, que se relatan en los textos de Ras Shamra. Eruditos escandinavos y la escuela “mítica y ritual” de Hocke vieron en estas referencias veterotestamentarias, especialmente en los Salmos, una indicación de la existencia en Israel de un festival real anual en el que se representaba la victoria de Yahvéh, personificado por el rey. Es evidente que el pensamiento y la poesía hebreos evocaban el lenguaje de la mitología del Cercano Oriente (compárese las referencias a Rahab, Leviatán, el dragón, etc.), pero es ir más allá de lo que aconsejan los indicios sostener que los rituales cananeos mismos o las creencias doctrinales en que se apoyaban fueron adoptados por la religión de Israel. Los puntos de vista de Gunkel, Mowinckel, y otros se analizan inteligentemente por A. R. Johnson en el capítulo sobre “Los salmos” en OTMSOTMS H. H. Rowlery (ed.), The Old Testament and Modern Study, 1951., 1951.

1 Shares
Comments are closed.